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12 de Mayo de 2014

"No quiero envejecer"de Pilar Sordo

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Pilar Sordo se refiere a esos temas que están ahí, bien cerca nuestro, pero no nos animamos a verbalizar. Probablemente, porque ni siquiera queremos pensar en ellos.

 

Uno de estos temas es el envejecimiento, que deberíamos afrontar todos, en tanto individuos y como sociedad. Porque con el aumento de la expectativa de vida de las últimas décadas, cada vez seremos más los que vivamos 70, 80, quizás 90 años, y por lo tanto seremos “viejos” por un largo período de tiempo. 

Sin embargo no hay una forma única de definir la vejez: no tiene que ver exclusivamente con una edad determinada, sino con la independencia y autonomía que las personas ejercen, con el estado de salud física y mental, y también con una valoración subjetiva, propia y de los demás.

Sordo detecta dos tipos de adultos mayores: los que asumen su condición con total naturalidad y los que evitan serlo o parecerlo: abuelos que no quieren ser llamados como tales sino por su nombre propio, personas que no dicen cuántos años cumplen o que se realizan una cirugía estética tras otra. Otra distinción está entre quienes viven solos, y quienes llegan a la vejez en soledad, que no es lo mismo.  Vivir solos puede implicar  compartir, entregar y recibir amor, ser generosos y recibir lo mismo de vuelta. Implica valorar y disfrutar los espacios de independencia que en algún momento de la vida fueron elegidos de manera libre y consciente. Vivir en soledad en cambio significa pagar el costo de no haber cuidados los afectos y recibir los dividendos de una mala inversión. De hecho, las palabras CONCIENCIA e INVERSIÓN, atraviesan toda la trama de este libro. Ya que junto con PREPARACIÓN y VOLUNTAD, son las claves para envejecer con éxito. 

Conciencia, para entender el valor del presente y conectarse con los afectos y sencillez de la vida. Preparación para organizar la vida pensando que ese momento llegará algún día. Inversión, para saber a qué dedicar energías, calibrando lo material con los vínculos emocionales. Y voluntad, porque es lo que mueve a la conciencia para producir la preparación y la orientación hacia aquello en lo que vale la pena invertir.

Respecto a la inversión, Pilar Sordo explica que las personas están educadas para cuidar los trabajos y no los amores. Dice que a todos nos enseñan a cuidar los trabajos porque es de público conocimiento que los perdemos si no lo hacemos, pero en ningún momento se nos dice o se nos enseña a cuidar a la familia que también se pierde: “Insisto en que la gran decisión de la vida es invertir no sólo en la productividad laboral, sino también en los afectos”. Lo que parece ser clave es que hay que hacerlo conscientemente, entendiendo el amor como una decisión diaria.

A través de la investigación que dio origen al libro, Sordo detectó que al apelar a las asociaciones naturales, el envejecer era relacionado sobre todo con enfermedad, deterioro, sufrimiento y mucho menos con disfrute y sabiduría. Y esa es una de las razones por las que cuesta hablar de este tema: en las sociedades latinas, el envejecer es culturalmente mal visto porque toda nuestra vida está regida por el producir, y nos aterra llegar al momento en que dejaremos de hacerlo. 

Su recomendación principal es empezar a prepararse para esa etapa desde la juventud, ya que según como nos preparemos desde jóvenes, así viviremos la vejez. Eso incluye el cuidado de los afectos, pero también de la alimentación y del cuerpo, haciendo por ejemplo actividad física. También prestando atención a la salud, sabiendo que cada dolor del cuerpo es una señal del alma, que algo nos está queriendo decir.

Sordo nos recuerda que el paso de los años acentúa los rasgos de la personalidad, los buenos y los malos, por lo tanto cuanto mejor hayamos trabajado en los nuestros, más chances de ser adultos amables y simpáticos y no viejos cascarrabias.


Ellos & Ellas

Refiriéndose específicamente a los hombres, señala  que es muy importante que el hombre no ubique solamente el centro de su identidad en el trabajo y la sexualidad sino que entienda que la admiración y el reconocimiento que tanto desea conseguir,  los obtendrá por otros caminos que van más por el cuidado de lo emocional. Sólo de esta manera podrá despegarse de los mandatos y empezar a disfrutar desde otro lugar. Un hombre que no haya aprendido estas cosas tiene más riesgos de quedarse solo en la vejez y por eso tal vez haya más mendigos hombres que mujeres (casi inexistentes)

En cuanto a las mujeres, dice que lo peor es la queja constante y ocuparse de los demás sin dedicar tiempo a ellas, a encontrar lo que les gusta. Porque cuando no tengan que cuidar a nadie, se sentirán perdidas.

En resumen, si a lo largo de la vida uno ha invertido en el cuidado de los vínculos familiares y logra tener una estructura sana que agredece lo bueno y aprende de lo malo, tendrá altas probabilidades de concebir el paso de los años de manera más positiva, incentivando el emprendimiento de nuevos proyectos. Como reza el dicho popular: “mucho peor que llegar a viejo, es no llegar”.


"No quiero envejecer" de Pilar Sordo.
Editorial Planeta, 1era edición, Buenos Aires,2014

 

Por Raquel Oberlander

Mamá, Lic. en comunicación y Fundadora del blog.

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 Comentarios
  • Claudia

    Mayo 11, 2016 18:38

    Solo para indicar que el libro que yo compre tiene repetidos los capitulos 5 y 6 y el sexto pag 136 se salta a la 169. Error de la imprenta? O la editorial? No se pero deja mal sabor de boca.

  • Elena

    Enero 05, 2015 11:13

    En primer lugar voy a decir que admiro mucho a Pilar. Me parece una mujer muy segura y con muchas armas para ayudarnos,habla de una manera que es muy fácil seguirla y poder entenderla.
    Con respecto al tema en cuestión,yo soy una mujer de 38 años que vivo sola con mi hijo de 13 años. Trabajo,crié y sigo criando sola a mi hijo y con lo poco que tengo y he logrado soy una mujer muy orgullosa de mi misma. El paso del tiempo y lo que uno va aprendiendo es muy importante y vital para nuestro crecimiento interior. Tengo mis temores xq obv.me miro al espejo y si bien,me gusta lo que veo,se que es muy diferente a lo que veía años atrás,mi cuerpo ya no es el mismo y los años van pasando...No me preocupa ser "madura" e ir envejeciendo,no soy de las que esconden la edad ni de las que visten como adolescentes para "mantenerse siempre jóvenes",no uso crema antiarrugas ni me desespero ante una cana en mi pelo. El tiempo pasa para todos y es algo inevitable,la muerte en algún momento,es inevitable,tenemos que ir "de la mano con la vida y no en contra de ella",tratemos de vivir como podamos y de la mejor manera posible,lo bueno de ir madurando es la mirada con la que vemos las cosas,por ejemplo,hoy,con la edad que tengo y las experiencias que tengo,se que cuando encuentre un a pareja,va a se eso: PAREJA,busco un hombre como compañero y no un novio para "no quedar soltera y casarme" como las mujeres en la juventud,me solvento sola y no busco quien me mantenga,ni siquiera un semental porque ya se lo que es ser madre,o sea,busco un compañero,una mirada muy distinta que tendrían las chicas jóvenes y así,hay un montón de ejemplos como el poder disfrutar de la soledad,de una buena lectura sin sentirme sola,en fin,con los temores lógicos hay que seguirle a la vida su rumbo,acompañandola, porque la vida,va a pasar igual...

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