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08 de Julio de 2013

La Bio Individualidad a la hora de la alimentación

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La mayoría de los padres nos preocupamos por lo que nuestros hijos comen y por lo que no comen, especialmente cuando son chicos. En los primeros años de vida, es relativamente fácil crear buenos hábitos alimenticios e influir positivamente a los niños. Sin embargo, cuando los chicos crecen, nuestro grado de influencia disminuye, y es lógico que surjan inseguridades sobre lo que constituye una alimentación correcta.

 niños comer

Los chicos almuerzan en la escuela, toman la merienda en casa de amigos o en el club, y a veces cenan sin nosotros si la jornada laboral nos impide llegar a casa temprano. Durante el fin de semana los horarios de la familia son distintos, tal vez visitemos parientes o salgamos a almorzar… por eso nos preguntamos si nuestros hijos están realmente recibiendo una nutrición correcta o no. ¿Está mal que coman dulces? ¿Y si les doy alfajores para la merienda? Yo no cocino en casa, ¿cómo hago para que coman verdura si no estoy allí? Para contestar estas y otras dudas es que comenzamos esta sección sobre alimentación. 

 La primer pregunta que recibo en mi praxis es “¿cómo sé si estoy haciendo lo correcto? ¿qué es normal?”. Hace muchos años, cuando la ciencia de la nutrición todavía estaba en pañales, se creía que existía una norma universal. Es decir, los niños necesitaban una cantidad x de calorías por día, y los adultos necesitaban otra. Se trataba de una visión bastante rígida de la alimentación,  que mucha gente todavía considera vigente.

Pero el campo de la nutrición ha evolucionado lo suficiente como para comprender que no hay dos individuos iguales y, si bien existen generalizaciones que nos pueden guiar, a la hora de alimentarnos es fundamental comprender el concepto de bio individualidad. Básicamente, lo que esto significa es que las necesidades alimenticias de una persona dependerán no sólo de su sexo y edad sino también de:

  • Su situación socio-económica
  • Su grado de actividad física
  • Su estado actual de salud y su historia médica (enfermedades, alergias)
  • Su fenotipo (raza, constitución)
  • Su medio geográfico (país de residencia, clima)
  • Su medio ambiente físico (estación del año, nivel de polución, etc.)
  • Su estado emocional (factor pocas veces considerado, pero fundamental a la hora de realizar una evaluación)
bio alimentación

Desde hace ya siglos, las tradiciones medicinales del oriente han intuido la complejidad e importancia de este tipo de conexión: por ejemplo, en Ayurveda  la alimentación dependerá de la dosha o el tipo físico-emocional (Vata, Pitta o Kapha), y en la tradición China vemos que los principios de medicina y nutrición se basan en cinco elementos distintos (madera, fuego, tierra, metal y agua).

Lo que podemos concluir, pues, es que no existe una forma de alimentación universal, sino que tendremos que adaptar los alimentos a la bio individualidad de la persona: lo que es un desayuno “normal” para mí puede caerle pesadísimo a mi hijo, y lo que es nutritivo para mi hija adolescente puede ser una bomba de calorías para mi marido que está intentando bajar de peso.

 Por eso mi primer consejo para los padres es crear menús flexibles: como no todos los integrantes de la familia tienen las mismas necesidades, una opción fácil es presentar tres o cuatro componentes distintos en el centro de la mesa, permitiendo un grado de flexibilidad controlada. Por ejemplo, presentamos una fuente con arroz, una bandeja con pollo, un plato de verduras y una ensalada. Los chicos pueden elegir entre estas opciones, y variar las cantidades.

Claro que puede ocurrir que nuestro hijo se llene el plato de arroz… en ese caso ¡paciencia! Es fundamental no juzgar, sino crear un ambiente positivo en torno a la comida. Desde un punto de vista psicológico, es preferible que coman arroz por dos días y prueben la verdura al tercero, a que logremos que coman el pollo y la ensalada todos los días a fuerza de estar constantemente peleándonos.

 Cuando propongo los menús flexibles es que recibo la mayoría de las preguntas de los padres: ¿pero qué hago si mi hija no quiere probar el pollo y se niega a comer carne? ¿no necesita proteína? Y si quiere ser vegetariana, ¿la apoyo o no?

Yo trabajo todo el día, ¿cómo logro que mis chicos prueben verdura?

Mi hijo tiene un apetito desmedido, ¿qué hago si quiere comer tres platos?

En las próximas entregas de este blog vamos a contestar esas  y otras preguntas. Por el momento, recordemos que como padres nuestra meta, es lograr que nuestros hijos aprendan a escuchar las necesidades de su propio organismo y a descubrir su propia bio individualidad, pues entonces tenderán a elegir opciones positivas, independientemente de si estamos a su lado para controlarlos o no.

 

Por Elisa Markhoff

Coach de Salud Holística y Experta en Psicología de la Nutrición

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 Comentarios
  • Marichu

    Julio 13, 2013 00:07

    Gracias Elisa! Me encanta aprender! Me alegra que contestes todas esas preguntas que mencionas porque todas las tengo yo!!

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