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20 de Agosto de 2013

El drama de la lechuguita: hijos vegetarianos y veganos

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Cada vez son más los (pre)adolescentes que insisten en explorar distintas opciones alimenticias, lo que puede generar preocupación en los padres. Especialmente en el caso de las chicas, cuando nuestras hijas declaran que se han vuelto vegetarianas, muchos padres no saben a qué atenerse y en mi consultorio surgen muchas preguntas: ¿tengo que apoyar a mi hija adolescente en este cambio, o convencerla de que no lo haga? ¿de dónde va a sacar la proteína, no le hace mal ser vegetariana? ¿esto será sólo una fase, se le pasará pronto?¿qué cocino?

 

Antes de entrar en detalles me gustaría hacer una distinción entre “dieta” y “estilo de vida”, porque son conceptos que tendemos a confundir. Una dieta es algo restrictivo y puntual, que al menos en teoría dura un número finito de días (por ejemplo, hacemos una dieta de desintoxicación hepática por una semana). Un estilo de vida no presenta restricción temporal, sino que se refiere a nuestra alimentación diaria, a lo cotidiano que refleja una forma de pensar y entender el mundo.

De acuerdo a estas definiciones, pues, podemos comprender que el vegetarianismo y el veganismo son estilos de vida, no dietas.

Vegetarianismo es no comer carne de ningún tipo: ni rojas, ni blancas, ni mejillones… en definitiva, ninguna carne animal. Pero el vegetarianismo acepta los productos derivados de los animales, como ser leche, crema y manteca. 

En el caso del veganismo no sólo no se comen carnes sino que todos los  productos animales y sus derivados son eliminados de la dieta (es decir, aparte de las carnes, no se come queso, huevos, ni leche ni miel).

 Observo gran inseguridad por parte de los padres de hijos que quieren explorar un estilo de vida vegetariano o vegano, especialmente si ellos jamás han experimentado con estas opciones. Pero no hay necesidad de preocuparse, al menos inicialmente. Como educadores, lo primero que tenemos que establecer es el motivo por el cual nuestra hija adolescente está considerando ese cambio.

Si ella se ha informado sobre derechos de los animales, si produce un argumento elocuente sobre las ventajas del vegetarianismo para el medio ambiente y para su salud, entonces mi sugerencia es apoyarla en esa exploración. Esto no quiere decir que nosotros nos tengamos que volver vegetarianos, sino que facilitaremos en nuestro hogar el cambio de estilo de vida que nuestra hija está experimentando.

 Sin embargo, hay otros motivos por los cuales una joven puede querer explorar el vegetarianismo o el veganismo, y que indican que ella está confundiendo “estilo de vida” con “dieta”. Por eso el diálogo es fundamental, para poder establecer el verdadero motivo de sus decisiones.

En el caso de creencias problemáticas entorno a los estilos de vida veganos y vegetarianos destacamos los siguientes ejemplos:

  •       nuestra hija piensa que la dieta vegana la va a ayudar a bajar de peso (confunde estilo de vida con dieta de adelgazamiento)
  •       la dieta vegetariana es vista como más saludable (no es siempre cierto, pues una dieta que consiste exclusivamente en tortas, masitas y pasta blanca es vegetariana, pero no es buena para la salud)
  •       nuestra hija ha leído en revistas/Internet que sus actrices/cantantes favoritas son vegetarianas o veganas (es decir, es algo que está de moda)

 En estos casos no conviene “atacar” la decisión de la adolescente ni “prohibir” que haga la dieta. Lo mejor es buscar apoyo profesional para corregir tempranamente estas creencias incorrectas, y para crear estrategias positivas que pueden derivar o no en un cambio de estilo de vida. En todo caso mantener el diálogo abierto es imprescindible.

 Elisa Markhof

 ¿Es sólo una fase?

Una vez que hemos establecido que nuestro hija desea explorar este estilo de vida por los motivos correctos, entonces tenemos que recordar lo siguiente:

Que nuestra hija sea vegetariana HOY no quiere decir que vaya a serlo toda la vida e, inversamente, que haya comido carne durante la mayoría de su vida no es garantía de que vuelva a ser carnívora después de tres meses de ser vegetariana. Los adolescentes exploran posibilidades, se visten de distintas personalidades, y es lógico que el área de la alimentación también se vea afectada por estos cambios típicos de la edad.

Mi sugerencia es recibir el cambio con apertura mental y sin preocuparnos demasiado por lo que pasará el mes próximo: tal vez sea una fase, tal vez no, pero nuestra labor de padres es apoyar y guiar a nuestra hija en este momento.
 

 ¿No le hará falta proteína si no come carne?

Una dieta vegetariana bien planeada no tiene por qué ser deficiente en proteína. Fuentes de proteína vegetarianas incluyen queso, huevo, legumbres, tofu, seitan, almendras, nueces, quinoa…. la lista es amplia. Incluso en el caso del veganismo (que no incluye huevos, leche ni quesos) existen opciones viables. Pero insisto, debe ser bien planeada  y por eso requiere un poco más de atención, especialmente en el caso de hijos veganos, a quienes recomiendo la asistencia de un experto en este tipo de dietas.
 

¿Y yo qué cocino?

Lo primero que tenemos que recordar es que nosotras facilitamos el cambio, pero no lo promovemos: es decir, ofrecemos opciones vegetarianas dentro de lo que cocinamos, pero si los padres son carnívoros el adolescente se tendrá que conformar con comer su comida vegetariana sentado junto a alguien que coma carne. Es una buena lección en tolerancia, tanto para el adolescente como para sus papás.

Ya lo he dicho en varias ocasiones, mi sugerencia favorita es presentar tres o cuatro opciones en la mesa y dejar que cada miembro de la familia elija lo que se pone en el plato. De esta manera, nuestro adolescente puede elegir la pasta, la verdura y la ensalada, y los demás comerán el pollo y la verdura, por ejemplo. Simplemente nos tenemos que asegurar que en cada comida haya una opción con proteína vegetariana para cubrir todas las necesidades alimenticias.

Finalmente, recordemos que nuestra adolescente se está definiendo como persona, está en una etapa de transición entre niñez y adulto. En otras palabras: ¡ya está en edad de poder cocinar! Apoyémosle (y ayudémosle) a independizarse en la feria y en la cocina: tal vez podamos ir juntos al mercado y comprar un par de ingredientes nuevos, o preparar juntos una receta vegetariana, o dejar que ella improvise una ensalada o nos invite con un humus casero. Tal vez descubramos así una nueva receta favorita y, si no resulta tan rica como pensábamos, al menos pasaremos varias horas amenas con nuestros hijos, alimentando emociones positivas y anécdotas para los nietos.

Imagen tomada de: http://www.freedigitalphotos.net/images/search.php?search=kids+eating+vegetables&cat=photograph&gid_search=&photogid=0&page=41 

 

Por Elisa Markhoff

Coach de Salud Holística y Experta en Psicología de la Nutrición

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 Comentarios
  • Zepelindeplomo.

    Junio 29, 2015 17:54

    Este artículo es una estupidez. Para iniciar, la carne no aporta ningún tipo de proteína esencial, ni es necesaria para vivir. Al contrario, se vive extremadamente mejor sin el consumo de carne que con ella. Además, qué ser retrógrada demuestra usted en sus palabras. El vegetarianismo y/o veganismo es un paso al progreso. Y, no faltan adultos (e incluso jóvenes) como usted, que cree que la revolución joven es sólo algo "de la edad". Evolucione gente, no involucione.

  • nicolas

    Diciembre 21, 2013 14:56

    hola muchas gracias por la informacion, tengo pensado hacer un proyecto que se trata ¿Qué le cocino ami hijo si es vegetariano? lo cual me ayudo mucho tu publicación

  • Adriana Zangarini

    Agosto 21, 2013 15:32

    Excelente Elisa, gracias por compartir tu sabiduria en este blog.

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