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30 de Mayo de 2012

El camino hacia la libertad: Salir de casa para amar afuera

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El gran sentido de la vida se podría resumir en ir de la "dependencia" a la "libertad".

Desde que nacemos somos dependientes, dependemos de nuestra madre para que nos alimente, dependemos del cariño y amor de padre, hermanos y/o seres queridos para que nuestro psiquismo se fortalezca. El ser humano es más dependiente que otros seres vivos, y si no tiene ese amor como base, su madurez como persona será muy dificultosa.

Pero para ser persona, el ser humano debe superar esta situación de dependencia afectiva y emocional primaria con su madre o grupo familiar. Para salir de casa, pararse sobre sí mismo, y amar afuera. 

Hoy en día, en los consultorios de los médicos y psicólogos, suelen aparecer demandas de personas de 25, 30 y hasta 35 años (¡incluso más!), que recién se están independizando afectivamente de sus padres. Puede ser que tengan novio o novia, o que estén ya viviendo juntos con su pareja, pero muchas veces nos comentan "extraño a mi casa", “con Fulano nos peleamos todo el día”, "él discute y se va a la casa de sus padres", etc.

Todas estas realidades que acompañamos hoy en día nos enfrentan al dilema de si esta persona que está aquí delante mío, sentada, llorando, angustiada, ¿es persona? ¿es libre? ¿o simplemente está huyendo de su padres, en el fondo huyendo de sí misma, y tapando con un vínculo su vacío existencial?

Volviendo a la dependencia, esta palabra viene de  "pendiente". Pendiente tiene múltiples significados: que pende de un hilo, cuesta abajo, asunto sin resolver, alhaja que se lleva como decoración, etc. Estas acepciones nos remiten a que cuando vivo un vínculo dependiente (sea con mis padres o pareja o amigos), estoy como sin terminar, incompleto, en cuesta abajo y soy o llevo el otro/a como un objeto de decoración. En el fondo este simple ejercicio nos sirve para reflexionar sobre cómo estamos en nuestro camino hacia la libertad interior, como decía Viktor Frankl.

En la película "Buscando a Nemo" podemos observar la lucha de Nemo por su propia individualidad. Para recordarles brevemente el argumento principal, Nemo es un pez, que vive con su papá (Merlin) en su casa (anémona). La mamá y sus hermanos murieron poco tiempo después de nacer, con lo cual Nemo y su papá se transforman en una familia. Ante esta situación, Merlin se pega a su hijo, lo ama tanto (¿es amor?) que no lo deja salir de su casa, lo sobreprotege. Al inicio de la película, Nemo quiere explorar el océano (ser solo, individuo, dejar a su padre y ser él mismo, salir de su casa) el padre lo ve y lo detiene y le dice: "Tú no puedes nadar solo". Nemo se rebela y le dice: "Porque tú tienes miedo, no quiere decir que yo también”. 

Esto es muy importante: ¡La rebelión! Rollo May en su excelente libro "El hombre en busca de sí mismo" dedica el capitulo IV al mito de Orestes, para explicar la evolución de la conciencia de ser persona. Al inicio está la conciencia ingenua (cuando Nemo vive con su papá, previo a la salida). Luego, está la conciencia rebelde: es cuando se opone al padre, se rebela. Esta rebelión es clave para tomar la vida en sus manos. Sin transgresión no hay creatividad.

Luego Nemo es capturado por unos pescadores y termina en la pecera de un dentista en Sydney, con lo cual el papá debe cruzar todo el océano para encontrarse con su hijo.

¡Qué hermosa metáfora de la vida! Hasta que el papá no vence sus propios miedos, no se encuentra con su hijo. En el fondo se puede interpretar que el rol del padre fue más bien materno, de sobreprotección y cuidado por la pérdida de la mamá.

Siguiente escena: están en la pecera, con otros amigos, otro mundo (el mundo propio que el niño va creando) y Nemo queda atrapado en el tubo de oxígeno. Sus amigos lo quieren ayudar pero Gill (el viejo sabio de la aldea) les dice "No"" enfáticamente: "No lo ayuden, él puede solito". Y Nemo lucha por salir hasta que lo logra. No hace falta ser Sigmund Freud para darnos cuenta que este hecho se ancla en la autoestima del niño: él salió solo, él solo puede resolver sus conflictos. Para eso tiene que aparecer la figura de Gill (otro padre o el padre mismo en su rol), que lo ayuda a que Nemo se pare sobre sí mismo. Esta es la conquista de la Libertad, la conquista del ser, ser libre.

Volviendo al ejemplo del principio de nuestro artículo, hoy en día los psicólogos solemos cumplir este rol de Gill. Tratamos de ayudar a las personas que quieren volver a su anémona, con su papá y mamá, protegidos, asustados del miedo a vivir. 

Para eso tenemos que ayudar a generar espacios de transición, para que los jóvenes pierdan el miedo a vivir y se animen a salir afuera, que aunque hace frío, es donde está la vida.  Esa es la resolución existencial del drama de Edipo: AMAR AFUERA. El que se queda "amando adentro" queda condenado a un amor inmaduro, pegado a su dependencia emocional, y no se anima a tomar la vida en sus manos. Sucede que afuera hace frío, porque afuera está el mundo, están los demás. Pero aquel que no se arriesga a vivir, no vive.

Ya hemos citado otras veces al pediatra francés Aldo Naouri, cuando dice que los adultos de hoy en día no se animan a ser padres, con lo cual condenan a la generación anterior a seguir siendo "hijos". Es como si Nala nunca hubiera ido a Hakuna Matata a sacar a Simba. ¿Recuerdan aquella escena? Imaginen un Hakuna Matata ad eternum, estar siempre condenados a un carpe diem adolescente, sin nadie que te venga a  buscar y a ayudar a que salgas de ahí y tomes tu vida, tomes tu alma, tu lugar en el mundo. Sería muy triste, sería un vacío existencial permanente y estaría el joven en una  frustración tan grande de su alma, que no podría decir que no a las drogas de moda. Le diría que sí a cualquier cosa, se dejaría manejar, se dejaría sujetar por el otro, manipular y depender, con tal de no pasar frío, de no rebelarse contra lo que intentan hacer de él (como Nemo con su padre) y luego disfrutar de su libertad, de la alegría de ser yo quien decido mi destino. No puede haber peor castigo para el ser humano que vivir una vida que no quiere vivir y no saber como salir de ahí.

Por eso el otro, los otros, padres, educadores, son claves en este proceso de recuperar nuestra adultez, nuestra madurez y saber ayudar al niño y al joven a que pase frío, a que luche por lo que quiere, a que salga de casa para poder amar afuera.

El sentido de la vida es respirar fuera de casa, hasta formar tu propio hogar. Pero no ahogar al otro porque "sin ti me muero".  Eso son los vínculos dependientes y simbióticos. El amor sano y libre dice "porque puedo estar con otros... elijo estar contigo". Porque contigo sigo creciendo y soy mejor persona. 

Entonces a tirarse al agua, vencer los miedos y luchar por la libertad de nuestros hijos.

Logotips:

  • De la dependencia a la libertad.
  • Ser libre es importarme para que el otro crezca.
  • Amar afuera vs amar adentro.
  • Amor que asfixia vs amor que fortalece y libera.

Libros recomendados:

  • Rollo May: "El hombre en busca de sí mismo"
  • Viktor Frankl: "Ante el Vacío Existencial"
  • Irvin Yalom: "Mamá y el sentido de la vida"


Artículo publicado inicialmente en El Observador.

Por Psic. Alejandro De Barbieri

Psicólogo y logoterapeuta.

Seguí en a @AleDeBarbieri

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 Comentarios
  • Elías

    Febrero 14, 2013 20:14

    Me agradó mucho la lectura de este artículo, pues está bien sustentado y permite comprender más el trasfondo de las relaciones interpersonales y afectivas, la importancia del amor en libertad y para ello debemos confiar en lo que valemos, estar seguros y emanar el amor hacia los demás. Gracias.
    Elías
    http://www.aumentandomiautoestima.com/blog

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