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30 de Junio de 2013

La felicidad (im)postergable

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La felicidad (im) postergable para padres e hijos

Psic. Alejandro De Barbieri

 

“Esto de la felicidad impostergable tiene que ver con que no podemos seguir postergando ser felices. (…) Tenemos que recuperar la capacidad de serlo e incluir la definición de sufrimiento dentro de la felicidad, porque la felicidad sin sufrimiento no es sana. La única receta para que nuestros hijos sean felices, es que nosotros lo seamos. Si somos felices, vamos a lograr transmitirles esa felicidad a ellos” comenzó diciendo el Psic. Alejandro De Barbieri en la conferencia que organizó Mundobebé el 26 de junio en la Sala de Eventos del Portones Shopping. Muchísimos mamás y papás estuvieron presentes en una charla en la que no faltaron las risas ni el sentido del humor y en la que De Barbieri dio una serie de consejos para que todos podamos ser felices, empezando hoy mismo.

Evento mundobebe.com La felicidad (im)postergable para padres e hijos Psic. Alejandro De Barbieri 

Según el psicólogo, el concepto de felicidad que manejamos es el de “Eudaimonía”,  palabra que deriva del griego y significa que somos felices porque tenemos un proyecto de vida y nos sentimos  tranquilos por tener dicho proyecto. Esa felicidad incluye también al sufrimiento, porque la felicidad sin sufrimiento no es tal. A modo de ejemplo, cuando nuestros hijos crecen, sufrimos por diferentes causas. Desde la primera caída como bebés, hasta los problemas que los aquejan a medida que se van volviendo mayores.

 

“Todos somos hijos adoptivos”

 

La primer “receta” para poder ser felices es la de aceptarnos tal cual somos y poder aceptar al otro también como es. Si bien todos los seres humanos cambiamos, lo hacemos por amor. Por ese motivo, intentar cambiar al otro no es un acto de amor. A partir de este concepto se desprende otro: todos somos hijos adoptivos ya que en este caso, la adopción es entendida como un acto espiritual. Es por eso que debemos adoptar a nuestros propios hijos, debemos educarlos nosotros, no dispositivos digitales. Si creemos que “tenemos un hijo” ya lo perdimos, porque no se puede poseer algo. Somos seres cambiantes y si un hombre quiere que su esposa cambie, la cosifica y lo mismo sucede con los hijos a medida que van creciendo.

 

Marcar los roles

 

En los últimos años, el rol del padre cambió mucho debido a que se perdió el concepto de “comunidad”. Muchas veces las madres no saben qué tiene que hacer el padre, por ejemplo. Y lo que se necesita, justamente, es volver a ese estado en el que se educaba a partir de la comunidad.  La comunidad  nos ayuda a sentirnos vivos y contagiar vida. Para eso, De Barbieri invitó a los padres a que participen en la casa con sus hijos, sin importar cuál sea la tarea que les toque cumplir, porque el rol del padre es “rescatar a la madre del abismo de la maternidad”, especialmente cuando los hijos son muy pequeños.

 

El abismo de la maternidad, también conocido como apego, es esa energía que hay entre la madre y el niño en sus primeros años de vida. Es fundamental porque la mamá le transmite al niño que lo quiere por lo que es y eso genera su confianza futura. Pero al transmitirle esto, el papá pierde protagonismo y pasa a un segundo plano. Entonces, hasta que la mamá no le indica al niño que ese es su papá, el pequeño no lo reconoce como tal. No se trata solamente de señalarle quién es su padre con palabras, sino con hechos, a través de la autoridad que éste debe tener con su hijo. Si el padre marca su autoridad al niño, a través del “no” por ejemplo,  lo está ayudando a autorregular su mundo emocional. Sin embargo, hoy en día esto no se está dando. La autoridad está desgastada y en consecuencia hay un deterioro en la edad de maduración psico-afectiva y los padres somos los únicos responsables.

 

“Menos colchones y más chichones”

 

De Barbieri recalcó el hecho de que la actitud parental sobreprotectora, es la que logra que los hijos “tengan menos años”, refiriéndose justamente a ese deterioro en la edad de maduración psico-afectiva. Parecería que no podemos enseñarle a nuestros hijos qué son las frustraciones, cuando esto es justamente lo que debemos hacer.

 

Para explicar mejor este concepto, De Barbieri utilizó la analogía de un colchón. Si cada lugar que pisan nuestros hijos lo llenamos de colchones para que, si se caen, no se lastimen, les estamos haciendo un daño peor que si tienen chichones por las caídas. El día que se caigan y no  haya un colchón que amortigüe la caída, les dolerá mucho más que si ya han sufrido alguna caída en su vida.

 

Claro que, al sacar los colchones, somos los padres los que debemos sostener el chichón cuando sale, no las maestras, psicólogos o educadores. Tenemos que implicarnos más en la vida de nuestros hijos, en un mundo cada vez más complejo y en el que el tiempo parece que se hubiera acortado.

 

Si le sacamos los colchones a nuestros hijos, es decir si les permitimos crecer también con el sufrimiento como parte de la felicidad, veremos cómo ellos mismos son capaces de autogestionarse. No es cuestión de “empacharlos”, de comprarles continuamente objetos que los satisfagan, de que estén siempre entretenidos. Hay que dejar que los hijos se aburran para que aprendan a ser creativos y encuentren satisfacción en sus propias creaciones, sin esperar todo del afuera.

 

Cuando el niño se aburre, pone en juego toda su creatividad y comienza a hacer cosas por sí mismo. Es decir, por momentos es bueno que ellos también sostengan su propio chichón, que no dependan de los adultos. Por este motivo, que los padres nos desconectemos  y dediquemos un tiempo para nosotros, también es importante. Debemos motivarlos a que tengan objetivos propios, independientemente de sus papás y más allá de lo material,  y que estos tengan incluido el sufrimiento. Exonerarlos del sufrimiento es exonerarlos de ser felices. Los papás tenemos que cambiar nuestro criterio a la hora de educar: no brindarles todas las herramientas para el futuro, sino servir de apoyo para que se formen como personas.  

Por Equipo de Mundobebe

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 Comentarios
  • Maria Isabel

    Diciembre 14, 2016 13:23

    Muchas gracias por compartir. Soy de Nicaragua, C.A. y sigo al Psicólogo Alejandro Barbieri desde hace un tiempo que lo descrubri y estoy muy contenta de aprender con él. Me queda una inquietud: ¿como se hace para prevenir las adicciones desde muy temprano, como lo escuche en una de sus conferencias?. Ya soy abuela, pero soy hija, nieta, sobrina, hermana, tía, etc. de enfermos alcohólicos. Bendiciones!

  • MARTHA

    Octubre 19, 2013 15:48

    MUY BUEN ARTÍCULO...AGRADEZCO SUS APORTES YA QUE TENGO DOS HIJAS Y ESTOY CRECIENDO CON ELLAS EN LO DE SER MADRE RESPONSABLEMENTE POR QUE LAS AMO.

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